La gran-jefa nos leyó la noticia de que en Japón un perico bastante exótico se perdió... ¡y encontraron a sus dueños porque le dijo al veterinario cómo se llamaba y la dirección de su casa!
Resulta que alguien reportó que el pobre estaba en un techo y llamaron a la policía. Ellos lo capturaron (su crimen debió ser salirse de su jaula). Aunque se dieron cuenta de que podía hablar, no lograron sacarle ni pio (o sea, no es un perico chismoso).
Pero como después de haber estado perdido dos semanas no estaba tan bien de salud, lo llevaron al veterinario, y a él sí le soltó la sopa. Cuando el veterinario le dijo a la policía y fueron a la dirección que el perico había dicho, allí vivía la familia de humanos que lo había adoptado. ¿Qué tal?
Pero lo más más más chistoso de la historia fue que Tania dijo: "¡Órale! ¡Y pensar que yo no he podido hacer que mis hijos se aprendan mi dirección!".
¡Ja, ja, ja!
Resulta que alguien reportó que el pobre estaba en un techo y llamaron a la policía. Ellos lo capturaron (su crimen debió ser salirse de su jaula). Aunque se dieron cuenta de que podía hablar, no lograron sacarle ni pio (o sea, no es un perico chismoso).
Pero como después de haber estado perdido dos semanas no estaba tan bien de salud, lo llevaron al veterinario, y a él sí le soltó la sopa. Cuando el veterinario le dijo a la policía y fueron a la dirección que el perico había dicho, allí vivía la familia de humanos que lo había adoptado. ¿Qué tal?
Pero lo más más más chistoso de la historia fue que Tania dijo: "¡Órale! ¡Y pensar que yo no he podido hacer que mis hijos se aprendan mi dirección!".
¡Ja, ja, ja!







































