¿Y si en lugar de blog me mudo a Facebook?

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jueves, marzo 18, 2010

alfabeto de la lengua dragón completo

Bueno, ¿qué no me extrañaron? ¡Los dragones me agarraron! Resulta que hay unos dragones del tamaño de una moneda de diez pesos y esos enanos descerebrados fueron los que me encontraron. Me encerraron en un vaso bocabajo (¿de dónde sacaron un vaso los dragones?) y me daban de comer... ¡aceitunas! Todos los días. ¡Estoy a nada de odiarlas! Digo, en una pizza saben ricas, pero comerlas diario sin pizza... nomás no.

El caso es que me quitaron mi iPod pero lo bueno es que no tenían idea de qué era así que la dejaron en la cueva de la reina. Porque sí, la muy reinis tiene su propia cueva dentro de la cueva.

Pero ayer, cuando vinieron a darme mi aceituna, le metí un semillazo con la del día anterior (ya saben, el huesito de la aceituna que en realidad es una semilla) al dragón enano que dizque era mi guardián. Lo dejé viendo estrellitas y bien encerrado en el vaso.

Lo bueno es que mientras estuve encerrado pude terminar de descifrar el alfabeto de la lengua dragón. En realidad no hay un solo idioma porque los dragones chinos no hablan igual que los franceses, pero todos tienen una lengua en común con la que se comunican cuando están juntos. Así que ahora que escapé y ya recuperé mi iPod, voy a subir el alfabeto por si necesito ayuda para descifrar mensajes. El único que yo he cachado decía: "tenemos al cómplice y nos desharemos de él. El reino del dragón sobre los hombres está por comenzar. El heredero morirá pronto".

Bueno, ni te cuento cuánto me asustó eso, pero la verdad es que todavía no saben cuál de los dos hijos de la reina es el mero-mero, si mi dragón o su gemelo. Lo que me entristece es que los dos se ven agotados, flacos y ojerosos. ¡Cómo quisiera conseguirle unas cajas de donas y pizzas a los dos! Y algunas golosinas del cajón de las golosinas.

Pensándolo bien, cuánto quisiera estar de vuelta en México sin que mi dragón y yo estuviéramos metidos en este lío. Pero bueno, aquí estamos y no me voy a ir sin soltarlo y tumbarle el teatrito a la reina malvada que además es una mala madre.

Por lo pronto, tengo que ahorrar batería porque el iPod ya casi se descarga y es de noche. Hasta que salga el sol podré cargarlo. Mientras les dejo el alfabeto en lengua dragón para que se lo aprendan y hasta lo usen para pasarse mensajes secretos, al fin que nadie más lo va a conocer.




Acuérdense que los dragones forman las letras echando humo por la nariz. Bolitas y palitos verticales.

¡Uy, acaban de soltar otro mensaje! Ayúdame a descifrarlo rápido... Lo malo es que estas bestias escriben no con las patas, sino con la nariz.



Rápido, ¿qué dice?

viernes, enero 22, 2010

¡No escribo otros blogs!

¿Por qué piensan que escribo otros blogs? Este es el ÚNICO que escribo. Lo único nuevo que estoy haciendo es poner una lista de los blogs de quienes más me escriben para que los demás los visiten.
Pero blog de Gussi Green sólo hay este, mi blogcito querido y ÚNICO, ¿ok?

Y ahora ya me voy a dormir. Tengo que pensar muy bien qué voy a hacer respecto a este complot de los dragones.

jueves, enero 21, 2010

Jueves de donas y de sorpresas

Pasé tres semanas metido en la cueva viendo lo que hacían los dragones. Eran muchísimos y de todos tamaños y colores (y, podría decirse, de muchas formas). ¿Saben qué comí allí adentro? Bueno, pues yo tampoco. Prefiero ni preguntar.
Pero hoy salí para poder escribirles porque allí adentro no hay recepción. Resulta que hice tres descubrimientos superimportantes, y dos de ellos son terribles.
El primero es que ya vi dónde está mi dragón. Lo tienen encadenado en la parte más baja de la cueva, resguardado por otros dos dragones con cara de muy pocos amigos. Son como el que nos persiguió cuando volábamos por las islas Azores.
El segundo es que mi dragón tiene un hermano gemelo, y también lo tienen encadenado y con guardias. Ninguno de los dos se la están pasando bien.
Por lo que pude entender (ahora que ya sé poquito de lengua dragón), es rarísimo que las dragonas pongan dos huevos. O sea, siempre tienen una cría a la vez, así que el que mi dragón tenga un gemelo es realmente extraño en su universo.
La tercera es que los dragones que están en la cueva están armando un plan para destronar al rey dragón, cuya fuerza proviene, en parte, de la fuerza que le transmiten sus hijos sin importar cuán lejos estén, y de cierto don muy particular que sólo uno de ellos heredó (lo que lo convierte en el heredero del reino dragón, o sea que mi dragón tiene un 50-50 por ciento chance de volverse rey y eso, seguramente, me daría acceso a todas las pizzas y donas del mundo). La pregunta es, ¿cuál de los dos tiene eso que es tan importante?
Ahora, lo peor de este tercer punto es que quien es la líder de los dragones mala onda es... ¡la mamá de mi dragón! Sí, justamente esa a la que dizque veníamos a rescatar resulta ser una villana de la peor calaña.
Ella ordenó la captura de sus dos hijos y quiere usarlos contra el rey, pero para poseer lo que hace tan especial a uno de los dos tiene que matarlo y beber su sangre. Sólo que no puede equivocarse, lo que significa que está sometiéndolos a todo tipo de pruebas e interrogatorios para asegurarse de no cometer un error.
¿Cómo puede una mamá haacerle eso a su propio hijo? ¡Y mi dragón que estaba tan preocupado por ella!
La cosa es que tengo que ingeniármelas para rescatar a los dos dragones sin que los demás me dejen como moco aplastado, llevarlos con el rey, quien, aparentemente, también está preso, y armar un ejército leal a él para combatir a la malvada dragona.
Aquí viene lo bueno: ¿alguien tiene una idea de cómo voy a hacerle para lograr todo eso?
Y pensar que cuando desperté, lo único que no estaba allí era una caja de donas...

martes, noviembre 17, 2009

Lo voy a buscar

Por supuesto que no me regresé a México. ¡Jamás dejaría solo a mi dragón! Y eso que la tentación del cajón de las golosinas me llama y me llama, pero un amigo es un amigo y yo no quiero regresar dejándolo a su suerte.

 

Pues busqué y el dragón no estaba. En ningún lado. Seguí caminando y llamándolo por todos lados y nada. También traté de olfatearlo, pensando que quizá sí se había hecho invisible, pero no olí feo por ningún lugar.

La zona donde estamos es muy boscosa y hay unas lomas que no parecen la gran cosa (bueno, no lo parecen para alguien de tamaño dragón. A mí me recuerdan los Himalayas o, de perdida, el Popocatépetl).

Estuve acampando allí porque la recepción de mi iPod era buena y buscaba una ruta que me pareciera la más obvia para ir… ¿a dónde? Ya estamos en la república Checa y se supone que en algún lugar de aquí es donde está desaparecida, también, la mamá del dragón.

El caso es que una noche comencé a ver mensajes en el cielo. Aunque ya conozco casi todas las letras, algunos estaban como en clave y no pude descifrarlos, pero lo que sí leí fue: “El origen del problema para incautos no era. Pero para el veneno de amatista la labor está lograda. En el agua me ves pero allí no estaré. De hielo parezco pero delicado no soy. Sigue las pistas y llega porque con esto, juntos por fin, la reina tendrá la pieza que falta en su corona. Ahora ya sabes qué hacer”.

No sé por qué, pero no entiendo nada del mensaje. Y no sé por qué, pero empiezo a pensar que quizá el dichoso heredero del que tanto hablan sí sea mi dragón, porque si no, ¿para que nos pegan tantas corretizas?

Estamos en otoño, los árboles pierden sus hojas y hace un frío del Yeti (ya sabes, del Hombre de las nieves —y no hablo de helados— uy, ya se me antojó uno doble de chocolate con oreo y hot fudge. Mejor me callo). Lo malo de las hojas secas es que hacen ruido cuando camino. Lo bueno de mi tamaño es que, ¿qué dragón va a verme fácilmente? (y eso que soy tan guapo), y lo otro bueno es que son calientitas para dormir, sobre todo si encuentro algún hueco seco Y DESOCUPADO en algún árbol (parece que todos los animales del bosque ya se los agandallaron y no queda casi ninguno disponible).

Pero volviendo al asunto de los letreros en el cielo, cuando leí eso de que había que llevarlo con ella pensé que quizá encontrándola a ella, quien quiera que fuera, daría con mi dragón, y en eso que empiezo a ver a varios dragones volando. 

domingo, mayo 03, 2009

¡Casi nos matan!

Blogcito mío, no te había escrito porque todavía no se nos pasa el susto.

Estamos escondidos en una isla que se llama Terceira y que pertenece a Portugal (de eso me enteré cuando ordenamos las pizzas). Pero antes de llegar aquí veníamos volando sobre el océano, como te conté, cuando se desató una tormenta con rayos y todo.
Yo me aseguré de tapar bien las cajas de donas porque eran las únicas provisiones que nos quedaban, y el dragón se aseguró de evitar los rayos (buen trabajo en equipo, ¿no?), pero en eso, del mar, salió como flecha un dragón enorme con escamas verde esmeralda que parecían emitir luz propia cada que caía un rayo. Sus alas medían más de 12 metros de envergadura y eran amarillas como la yema de un huevo. Tenía ojos de un rojo intenso que nos miraban como si fueran cañones láser, y desde que lo vimos venir supimos que sus intenciones no eran buenas. Se lanzó hacia nosotros con las garras de sus patas hacia adelante, como si pensara clavárselas en el vientre a mi dragón cual brocheta de domingo. Cada garra era como un cuchillo afilado de al menos 30 cm de largo.
A mi pobre dragón casi le da un infarto.
Pero entonces le dije que como él era más pequeño y joven, seguramente podría perder al grande metiéndose entre las nubes y maniobrando con vueltas muy cerradas tratando de que un rayo le cayera al grandulón —y no a nosotros, claro—.
Así estuvimos, con el otro casi pisándonos la cola como veinte minutos.
Los rayos caían por todos lados y el ruido de los truenos era ensordecedor. El dragón grande comenzó a echar fuego por el hocico y yo pensé que le iba a tatemar la cola a mi dragón y, de paso, a echar a perder las donas.
Pero mi dragón fue superhábil y se puso a cazar rayos, lo cual no parecía tan difícil porque caían por todos lados. En una de esas dimos una voltereta como en U invertida hacia el agua, como si quisiéramos hundirnos en el mar, y cuando el dragón grande casi nos agarra el mío dio vuelta a la izquierda y aceleró. Fue entonces cuando vi un rayo atravesar al dragón villano. Se retorció y emitió rugidos que seguro se escucharon hasta la Antártida, y después cayó al agua como plomo. No volvimos a saber de él.
Afortunadamente, después de eso vimos tierra firme y volamos a escondernos en una cueva. Nos moríamos de miedo.
Ahora la pregunta es, ¿por qué un dragón querría hacerle daño a otro?
¿Tú qué opinas?