¿Y si en lugar de blog me mudo a Facebook?

miércoles, septiembre 30, 2009

De acelgas y kychos

Hemos estado metidos en una cueva tratando de dominar el asunto de la invisibilidad. Bueno, la del dragón, no la mía. Creo que sería más fácil conseguir la capa de Harry Potter que lograr que mi bicho consiga hacerlo.

Peeeero... hoy conocimos a una cosa extrañísima que resulta ser un kycho. Si no sabes qué es eso, blogcito mío, no te preocupes que ahora mismo te lo describo: imagínate un 8, ponle cuatro patas abajo y como veinte picos punk arriba. Así es un kycho. Ah, y tiene unos bracitos medio ridículos. Pero eso sí, corre como demonio (pero no es uno). El caso es que nos dijo que para volverse invisible, los dragones tienen que comer una hierba que se llama acelga y que sabe a rayos. Y mira que a mí me gustan los vegetales. Pero la acelga, no. Y al dragón, tampoco. Y resulta que debería ingerir como dos kilos de acelga más todo lo demás que ya te conté, y además concentrarse cañón para volverse invisible. Así que seguimos tratando.

Pero lo peor no es que aún no logre hacerse invisible, sino que la maldita acelga le provoca unos gases de pavor al dragón. Y tú ya sabes lo que es eso.

jueves, septiembre 24, 2009

Ya tengo y no todos pueden

Ok. Ya tengo más letras de la Lengua Dragón. Y ya descubrimos que no todos los dragones pueden hacerse invisible. Ahora el chiste es saber si el mío sí puede y entrenarlo para que lo haga. Así sería mucho más fácil escapar de los enemigos y conseguir pizzas y donas —pero pagaríamos por ellas, ¿eh?— (no vayan a creer que somos unos ratas). Siendo invisibles, eso sí, al menos no asustaríamos a la gente (ni ellos a nosotros, porque hay que ver el miedo que nos dan a veces).

Lo que sé respecto a la invisibilidad es que tiene que ver con un sonido que hacen con la lengua, involucra agua no salada y un movimiento medio raro. Lo malo es que no hemos visto desaparecer a tantos como para agarrarle la onda tan rápido.

Ah, y también sabemos ya que hay una tipa (dragona, pues) muuuuuy odiosa a la que todos le tienen miedo, hasta sus secuaces (que se me hace que son los que andan tras nosotros).

martes, septiembre 15, 2009

Ya entendí

Ya entendí (creo) cómo se hacen invisibles los dragones. Ahora tengo que enseñarle al mío a lograrlo. Lo malo es que no es muy disciplinado que digamos. ¡Ojalá se pareciera a mí! ¿Verdad?

Bueno, y por otro lado, ya también llegamos a la conclusión de que no es bueno toparse con gente. Se ponen muy locos cuando ven a mi dragón. O a mí. No entiendo. Creo que la gente es rara.

Ah, y la gran-jefa me pidió regresar porque va a sacar un libro y quiere que le eche un ojo. Pero le dije que no puedo porque todavía no encontramos a la mamá del dragón. Es más, todavía no encontramos cómo salir de Francia sin que nos vean los guardias de la frontera y los dragones que nos están esperando por allá por las nubes. En fin.

miércoles, septiembre 02, 2009

¡Por fin! iPod y vocales

¡Uyuyuy! Por fin pude arreglar mi iPod. Encontramos un tiradero donde ponen computadores, celulares y iPods que ya no sirven (porque resulta que contaminan muchísimo y no se pueden tirar nomás a la basura y ya).

Eeeeentonces, me puse a buscar las piezas que le faltaban a mi iPod, ¡y ya lo arreglé! Eso significa que ya, ¡POR FIN!, podré escribir todas las veces que quiera pero sólo cuando yo quiera.

Por lo pronto, sigo aprendiendo LenguaDragón, que no es tan fácil porque todo es con rayitas verticales y bolitas (como que alguien ya debería enseñarles que también hay rayitas horizontales o, mejor aún, ¡a escribir como la gente!

El caso es que ya estoy haciendo el alfabeto. Aquí van las vocales, para que aprendan conmigo y luego podamos descifrar juntos el "escribidero" que vemos por todas partes del cielo, porque resulta que mi dragón, como es tan chiquito, ¡apenas había empezado a saber leer y escribir! ¡Grrrrrrrrrr!: