Estaba a punto de meterme al cajón de las golosinas cuando Tania lo abrió para sacar unos tamarindos con chilito y exclamó "¡guácala! ¡Un moco!" y en lo que se iba por una servilleta o algo ¡yo me di un superatascón de todo lo que quise!
Pero, ¿quién habrá embarrado un moco allí?
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Hace 5 años.















